23 Jul

Diario de una mujer inconforme con su cuerpo | Parte 2

mujer inconforme con su cuerpo

Diario de una mujer inconforme con su cuerpo | Parte 2

¿Qué es la belleza?

mujer inconforme con su cuerpo

Y ¿qué es la belleza? Les preguntaba en el artículo anterior de la mujer inconforme con su cuerpo. Si no has leído aún la parte 1 o quieres refrescar la memoria, da click aquí.

Me ha tomado unos 5 meses escribirles las segunda parte de este diario pero aquí las actualizo. Han sido meses de muchas transformaciones en cuanto a sanar la relación con mi cuerpo y con la comida. Creo que la una no podía venir sin la otra para mí dado que en mi caso la mala relación con la comida había sido generada por creencias limitantes las cuales respaldaban la importancia de cuidarse la boca para mantenerse delgado y por ende ser bonita ante la sociedad.

Fue cuando le puse conciencia al sentimiento de estrés que me causaba la comida, cuando empecé a recibir intuiciones sobre las creencias escondidas que me lo generaban. Fue cuando de repente tuve un flashback al año 94 o 95, estando sentada en la mesa de comedor de una de mis abuelas, esperando el desayuno con alegría cuando de repente me sirven el plato y sólo venía 1 arepa en él:

¿Sólo 1 arepa, abuela?— Le dije. —Yo quiero 2
A lo que ella respondió: —sólo 1 porque si te comes 2 te engordas y las niñas gorditas no son tan bonitas. Tienes que cuidarte para mantenerte delgada

En ese momento de niño uno no le da relevancia al tema, de hecho me sentía era aturdida por el hecho de que 1 sola arepa no me iba a dejar bien, y apenas era el comienzo! Los desayunos de una arepa apenas empezaban y… wow! Justo ahora escribiendo estas líneas me vienen los recuerdos de mis primeros atracones de comida a escondidas. No veía la hora de que mi abuela se ocupara limpiando las habitaciones de su apartamento, para yo meterme a la cocina a buscar en los gabinetes algo que comer y sentirme saciada.

¡Qué poder tiene cada cosa que les decimos a nuestros niños! Un comentario el cual en la mente limpia de un niño, pasa inmediatamente a formar su sistema de creencias; aquel que lo acompañará durante toda su vida.

¿Cuál es tu historia? Si no logras recordar un suceso en específico que te haya marcado, háblale a tu inconsciente diciéndole que te regale las intuiciones para entender las creencias limitantes que te están marcando alrededor de la comida y la belleza.

Hoy he abierto los ojos ante la realidad de lo bella que he sido siempre pero realmente nunca me sentí como tal. Recuerdo esos años en mi anhelada delgadez en los que todo el mundo me decía “qué bella que estás, pareces una modelo”, y aunque eso alimentaba mi ego, de verdad no me sentía suficientemente bella pues de alguna u otra forma estaba buscando las maneras de ser más bella aún. ¡Qué desgastante era!

Recién estoy empezando a entender y experimentar la belleza:

  • La belleza no es algo que se gana o se pierde: la belleza es simplemente lo que somos, luzcamos como luzcamos. Somos belleza innatamente pues venimos de una fuente de amor suprema mente bella.
  • No hay niveles de belleza: algunos no son más bellos que otros, no hay rasgos o genes más bonitos que otros. Si consideras que sí es porque tienes muy implantado en ti los modelos de belleza que muestran las industrias
  • La belleza es igual de infinita como lo es nuestra naturaleza infinita. Decir que algo no es bello es como decirle a la fuente suprema que no lo hizo bien. Y no estamos es más que juzgando desde nuestros propios miedos a no ser aprobados por lo que somos.
  • No hay mujer más bella y encantadora que aquella que lo vibra desde lo más profundo de su ser; no tiene nada que ver por cómo se ve.

Definitivamente ahora no estoy en la delgadez que siempre añoré, pero es que ya no la añoro más. Dejé de añorarla en el momento que dejé de buscar aprobación en los demás sobre cómo lucía. Ahora estoy felizmente como sea que estoy e incluso siento que estoy honrado mi genética real, ya no estoy en contra de ella. He empezado a sanar la relación con la comida que he aprendido a equilibrar mis preferencias de comida; entre ensaladas y comida realmente nutritiva y natural, pero no tengo culpa al comerme una pizza, fritos y un postre cuando me provoque.

Hace unos meses les dejé en Youtube esta clase de más de 1 hora sobre cómo sanar la relación con tu cuerpo chequéala aquí

Sobre la relación con la comida y qué me he ayudado a sanarla, les hablaré en una próxima parte de este diario.

Por ahora y para terminar les digo que esto no es algo que se cambia de la noche a la mañana, o que se sana con solo leer un libro o asistir a una sesión con un coach; esto es un trabajo interior diario, en el cual me recuerdo las nuevas creencias que me quiero implantar, mientras van debilitándose y aniquilándose todas las creencias limitantes identificadas. Aún no estoy en ese estado de plenitud frente a mi belleza; aún tengo episodios en los que vuelvo a los viejos patrones, pero cada vez es más fácil salir de ellos y recordarme lo bella que soy, sólo por el hecho de existir.

Déjame saber aquí tus comentarios al respecto! Cuéntame cómo te relacionas con esto que te cuento y qué has hecho para transformarlo.

Con amor,

Andrea

 

22 Feb

Diario de una mujer inconforme con su cuerpo | Parte 1

mujer inconforme con su cuerpo

Diario de una mujer inconforme con su cuerpo

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Me causa impresión cómo durante años he operado tan inertemente bajo ciertas creencias y perspectivas pero nunca antes me había detenido a preguntarme qué significaban para mí. Hasta que llegó el día en que empecé a preguntarme unas cuántas y me di cuenta que mis creencias y perspectivas no eran más que retazos de percepciones de lo que vi o aprendí de mi familia, de mi entorno, y de la industria.

Si algo me quitaba la paz y la armonía aún siendo Coach Espiritual, era la aceptación de mi propia imagen, mi propia percepción de belleza; de lo que significaba ser bonito o no serlo. Quienes me conocen de cerca, saben que mantenerme delgada y en un “peso saludable” según los estándares siempre fue uno de los temas que me “dio duro”. Durante mi adolescencia mi pasatiempo era hacer dietas, y luego siendo adulta, pasé de hacer dietas a ser Coach Nutricional y entonces justificar mi silenciosa y obsesiva relación con la comida a punta de términos profesionales.

De hecho, el aceptar a voz pública mi inseguridad sobre mi imagen personal, se lo debo a un personaje quien sin saberlo me hizo el favor de enfrentarme a este miedo y empezar a darle fin consciente. Le pondré un pseudónimo para darle su merecido y sobresaliente lugar en la historia [jajajaja]; si leyeron la historia de Mr. Charming sabrán por qué la risa. Pero este ya no es Mr. Charming, este es el surfer.

Para resumir la historia:

El surfer; un ejemplar de cuerpo fornido, rizos castaños, ojos verdosos y piel bronceada de tanto surfear, me dio la oportunidad de sentirme usada sexualmente.

Aclaro antes de que se creen malentendidos aquí:

Él no abusó de mí, él no es una mala persona ni lo estoy juzgando; es simplemente un hombre que con su presencia me dio una gran escuela. Todo esto es mi percepción, es como lo viví yo, es mi proceso y mi trabajo de consciencia. Él ni se enteró de todo esto, y mientras tanto, yo sólo le deseo salud para que siga surfeando sus olas.

Sigo resumiendo la historia:
Por la forma como estábamos llevando la relación, empecé a sentirme muy incómoda. Sentía que el surfer no me estaba valorando como mujer, que sólo quería sexo y que por ratos montaba el teatro de que yo le importaba como algo más. El reto para mí era que me gustaba tanto físicamente, que con sólo verlo caía redondita nuevamente a sus pies.

No salí mucho con él; me comprometí conmigo misma a vivir la relación con consciencia y sólo un par de meses bastaron para entender lo que esta nueva persona venía a mostrarme. Cada vez que regresaba a casa después de haber estado con él, me preguntaba por qué seguía con eso en vez de pararlo. Todas las veces me prometía a mi misma que lo iba a detener, pero volvía y caía en la próxima.

Un día cualquiera viendo una conferencia de Enric Corbera, le escuché decir que cuando nos molesta algo que hace o deja de hacer alguien, es porque internamente hemos renunciado a eso para con nosotros mismos.

Esas frases quedaron retumbando en mis oídos.

Yo me sentía como el objeto sexual del surfer, yo me sentía como su objeto de compañía; yo estaba molesta porque el surfer no me estaba valorando como yo quería, él no estaba viendo el valor de la gran mujer que tenía a su lado y … ¿saben por qué? Porque yo misma había renunciado a ver mi propio valor como mujer; yo misma me minimicé por años a sólo sentirme bella por cómo lucía mi cuerpo. Yo misma me había estado tratando como objeto sexual durante casi toda mi vida; asignándome el valor según mi belleza física.

Por mucho años de mi vida, me sometí a dietas restrictivas y me obligué a ir al gimnasio, sólo para verme delgada y atractiva ante los demás. Para ser bella y parecerme al patrón de belleza que todos imploraban públicamente. Por años me alisé el cabello y perdí mi identidad. Yo no estoy diciendo que cuidar el cuerpo o la salud esté mal, mucho menos que hacer un cambio de look esté mal. Lo que no está bien es hacerlo para encajar en un patrón e inconscientemente buscar validación en los demás.

¿Quién dijo que ser delgado es sinónimo de belleza?

Si tu caso ha sido opuesto al mío, es decir, si has luchado toda la vida por ganar peso pues te consideras muy delgada, entonces reemplaza los términos relacionados a delgadez con los términos que se ajusten a tu caso.

Si piensas que para ser bella hay que ser delgada, seguramente alguna vez escuchaste comentarios como:

  • “No comas tanto que te vas a engordar”
  • “Cuida tu boca para que te veas bonita”
  • “Lo que comes en privado, lo usas en público”.
  • “¡Cuánto peso has perdido! Qué linda te ves”
  • “¿Por qué te engordaste tanto? ¿Ya empezaste la dieta?”
  • “Hasta que Fulanita no pierda peso, no va a encontrar un enamorado”
  • “Tiene una cara muy linda pero es como gordita”

¿Sabes qué tienen en común esos comentarios?

Que todos asocian un cierto tipo de cuerpo con belleza, aprobación, amor y éxito. Al mismo tiempo que de forma implícita dicen que todo lo que esté fuera de este estándar es sinónimo de fealdad, rechazo, fracaso y soledad. Todas esos comentarios “casuales” que podemos escuchar e incluso repetir, se convierten en creencias, en este caso limitantes. Creencias que empezarán a definir nuestra realidad y la forma cómo nos relacionamos con el mundo exterior.

Hace un par de semanas me encontraba hablando con una persona quien me hizo una sugerencia sobre empezar a involucrar temas de belleza y moda en mi canal de YouTube. Todo con el fin de ofrecer soluciones integrales para las mujeres —las cuales son la mayoría de la audiencia—, también para tener más visitas, más suscriptores, mayores ingresos monetarios y ganar más popularidad.
La persona lo hizo con las mejores intenciones desde su punto de vista de mercader digital y estoy agradecida con sus observaciones. Aún así, fue para mí muy fácil el decir NO a su recomendación porque como mujer he vivido en carne propia lo difícil de cumplir con los estándares de belleza impuestos por la sociedad. Estándares que más que difíciles, son irreales.

Irreales porque nos limitan a percibir la belleza como algo determinado por el cuerpo físico. Irreales porque nos exigen parecernos a ciertos patrones, olvidando que cada cuerpo posee una constitución totalmente diferente a cualquier otro; es como tratar de meter un pie talla 38 en un zapato talla 36. Irreales por lo fluctuantes que han sido los estándares de belleza en la historia, lo cual quiere decir que no hay un patrón válido para siempre.

Cuando empecé a trabajar conscientemente los miedos respecto a mi imagen personal, me di cuenta de varias cosas importante, por ejemplo:

  1. Que según la aprobación recibida por los demás hacia mi belleza, es que yo podía sentirme feliz, o no. Pero que aún cuando me dijeran lo bonita que me veía mil veces, yo aún no me sentía bonita.
  2. Que la aprobación que estaba buscando en los demás, nunca iba a ser suficiente pues todo lo que estaba necesitando desde el comienzo era la aprobación mía.
  3. Que estaba tomando el camino más difícil, pues mi cuerpo tiene una constitución diferente y no importa cuánto hiciese, nunca iba a llegar a parecerme al cuerpo de alguien más. Y que el camino más fácil y pacífico, era el de aceptarlo y amarlo en su forma de ser única.
  4. Que las mujeres que consideramos más bellas, aún en silencio no se sienten lo suficientemente bellas, y realmente no son felices. Y sospecho que no están disfrutando de la vida con todos sus placeres, como todos merecemos (y no me refiero únicamente a la comida).
  5. Que todas las mujeres hemos estado compitiendo entre nosotras mismas sin sentido. Pues al fin y al cabo todas estamos en la misma lucha interna de “vernos bonitas y confiadas ante los demás, pero en silencio sufrimos de miedo e inseguridad”.
  6. Por años cubrí mis inseguridades ante los demás para no ser juzgada como insegura, y los demás las han cubierto también, para no verse inseguros ante mí.
  7. Que aunque mi cuerpo nunca ha sido como los cánones de belleza, siempre he estado rodeada de pretendientes, enamorados, hombres (y hasta mujeres) atraídos por mi belleza.

Entonces me pregunto: ¿qué es en realidad la belleza?

A esa pregunta le dedicaré un artículo más. Mientras tanto les cuento que el surfer me ayudó a liberarme de una gran carga. Nunca antes me había sentido tan hermosa; nunca antes me había sentido apropiada de mi cuerpo y su belleza única. Y cuando el ego intenta opinar y lanzar un comentario destructivo cuando me miro al espejo, se me ha hecho mucho mas fácil decirle que ya no lo necesito, que mi cuerpo es realmente bello tal y como es. Ahora ya no sólo me lo digo; ahora me lo creo, estoy convencida, lo siento fuerte en mi corazón y estoy agradecida por este cuerpo fuerte y maravilloso que me ha permitido hacer tanto, en esta experiencia como Andrea Roa.

Este trabajo de aceptar mi cuerpo, no es algo nuevo para mí; me ha costado compromiso por meses, trabajo interior diario, compasión a mi misma, intención de transformación diaria, y aceptar unos cuantos personajes inusuales como el surfer, quien sin duda contribuyó a mi trabajo interior. Ya te contaré más de todo este proceso en un próximo artículo. Mientras tanto déjame saber si te identificas con esta situación y qué emociones ha despertado esto en ti!

Con amor,

Andrea

03 Nov

La vida te da lo que eres | La historia de Mr. Charming

Hace rato no escribía en blog de esta forma y estoy feliz de volver a hacerlo. Creo que hace un tiempo perdí el hilo y el entusiasmo de lo que estaba escribiendo por diversas razones; entre esas los muchos cambios que estaba atravesando a nivel personal y de ocupación. Para ser honesta, ahora mismo no hay mucha diferencia. Si me preguntas qué tal ha estado mi semana o cómo me siento en este momento de mi vida, mi respuesta sería: “estoy atravesando demasiadas cosas a la vez.” La diferencia es que hoy lo digo aún conservando paz en mi corazón y hasta con emoción. “¡De eso se trata la vida!” me respondo yo misma. La evolución es la naturaleza de nuestro espíritu, y esta experiencia física es el medio que hemos escogido para avanzar en nuestra natural evolución.

La historia de Mr. Charming

Hace no muchos meses atrás, me empecé a hacer muy consciente de los roles que las distintas personas que nos topamos en el camino, tienen para con nuestras vidas. La tan nombrada por mí “ley del espejo”, pasó de solamente ser entendida mentalmente a ser interiorizada e incorporada energéticamente. Le di click a ese botón cuando hace unos meses me vi nuevamente involucrada en una relación en la cual no me sentía feliz y al contrario me robaba mucha energía de forma silenciosa.

El sujeto no era intenso, ni cansón, ni controlador; al contrario, era todo un Mr. Charming (Señor Encantador), pero volvía a ponerme de cara a mi creencia limitante ya identificada sobre a la energía masculina, y esa es la de: él no me quiere. Pero no sólo eso; la situación con Mr. Charming me hacía enfrentarme una vez más a mi patrón de reacción de: pues no me importa; quién dijo que necesito a un hombre!. Traducción: con indiferencia total voy poniendo mi cara de jugadora de póker (cara de aquí no pasó nada) y como decimos en mi tierra, me abro como el paraguas (es decir, me voy).

En mi percepción, Mr. Charming, un hombre dedicado a sus negocios, con metas y sueños grandes, vivía dedicado tanto a sus proyectos que no tenía tiempo para mí. Durante el fin de semana, de pronto Mr. Charming se reportaba para hacer algo juntos, pero durante la semana no tenía forma de saber si aún seguía con vida.

Mi creencia limitante

Mi ya identificada creencia limitante que dice que “la energía masculina no me quiere” la creé de forma inconsciente muchos años atrás cuando aún era una niña muy pequeña. Aquí les cuento la historia:

Cuando nace mi primera hermana a mis casi 4 años de edad, podía percibir la notoria química entre mi papá y ella (yo tenía más química con mi mamá). Pero no fue hasta unos añitos después cuando mi hermanita y yo ya teníamos edad para pelearnos, que mi ego empezó a cobrar vida propia. Mi mente de niña siempre encontraba a mi hermanita como la culpable de haber iniciado la pelea; pero por algún motivo, mi papá nunca entendía mi punto de vista y terminaba regañándome y castigándome a mi. Y adivinen qué! así empezó a aparecer el ego herido. Esa mente de niña empezó a conocer el ego, y el ego le decía: él no te ama.

Fui creciendo y por circunstancias naturales como la de ser la hija mayor, recibí mucha exigencia por parte de mis padres, ambos. Pero cuando venía específicamente de mi papá, volvía a nacer en mí ese dolor profundo de no amor y no respaldo por parte de quien representaba mi primera figura masculina en el mundo. Sentimiento al cual empecé a acostumbrarme y a reaccionar con indiferencia a lo largo de mi vida. Durante años me hice creer que no lo necesitaba. Y fue así como sin darme cuenta empecé a crearme una realidad  desde esa creencia que me decía “tu papá no te quiere“. Traducción en términos de energía y universo: “la energía masculina no te respalda”.

Retomemos la historia de Mr. Charming.

Increíblemente estuve saliendo con él en medio de esa incomodidad auto-impuesta por 3 meses. Pero esta vez ya mucho más consciente de la ley del espejo y con tanto trabajo de conciencia, decidí pasarme de personaje de víctima a ser la game-changer (la que cambia las reglas del juego). La vida estaba sacando a la luz y poniendo ante mis ojos nuevamente, el dolor y las creencias limitantes que guardaba en la oscuridad de mi corazón y de mi mente.

Estuve divagando 3 meses en esa relación entre el miedo a quedarme sola de por vida, la mentira de “pero puede que este sí sea el indicado” y las ganas de descubrir lo que la vida me estaba diciendo. Y fue para los días previos a mi cumpleaños cuando me decidí darle fin a toda la situación.

Darle fin significaba actuar en contra de mis miedos. Mis miedos decían:

  • No seas tan exigente; nadie se va a acomodar a todos tus requerimientos
  • Mejor eso a estar desprogramada y sola los fines de semana
  • Si no te acoplas a lo que llega a ti, te vas a quedar sola de por vida
  • Ya estas tocando los 30, más te vale que te organices
  • Es un buen partido; al contrario agradece que está dedicado a su trabajo y no a otras mujeres
  • Y la lista pudiese continuar…

Ya aprendiendo a identificar la voz de mi ego a través de mis miedos, decidí consultarlo con mi corazón el cual sólo lograba sentir paz cuando le nombraba el escenario de acabar con esa relación. Y fue justo el día de mi cumpleaños cuando en vez de adoptar indiferencia y desaparecer, me hice el regalo de hablar con él desde mi corazón y decirle que realmente no me sentía cómoda con la forma como se estaba llevando la relación y por ende prefería que ambos siguiéramos nuestros caminos por aparte. ¡Qué día tan liberador! y qué buena forma de empezar una nueva vuelta al sol dándole un mensaje diferente al universo.

La ley del espejo me ha dicho que todas las personas que llegan a mi vida están reflejando en plano físico, una o varias partes lo que está guardado en mis planos energéticos.

  • Mr. Charming me mostró una vez más el vínculo roto con la energía masculina del universo, lo que ha conllevado a acercarme más a mi padre y empezar a enviarle amor y gratitud a diario.
  • Mr. Charming me permitió identificar las creencias limitantes  detrás de mis miedos como mujer; de tal forma que ya identificadas pudiera empezar a formularme nuevas creencias que sí me respalden apoyen en mi proceso evolutivo.
  • La relación con Mr. Charming me hizo darme cuenta de cuán poquito me estaba amando al someterme a tanto aguante
  • Con Mr. Charming también pude ver el reflejo de esa joven emprendedora energéticamente enfocada en sus proyectos; tanto que no ha dado cabida energética a ningún otro asunto, ni siquiera una relación de pareja.

¿Y tú? ¿Tendrás algún Mr. Charming dándote lecciones, o tal vez un jefe, una hermana, o una ex-mejor amiga? Comparte tus historias aquí en la caja de comentarios.

Con amor,

Andrea