03 Nov

La vida te da lo que eres | La historia de Mr. Charming

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Hace rato no escribía en blog de esta forma y estoy feliz de volver a hacerlo. Creo que hace un tiempo perdí el hilo y el entusiasmo de lo que estaba escribiendo por diversas razones; entre esas los muchos cambios que estaba atravesando a nivel personal y de ocupación. Para ser honesta, ahora mismo no hay mucha diferencia. Si me preguntas qué tal ha estado mi semana o cómo me siento en este momento de mi vida, mi respuesta sería: “estoy atravesando demasiadas cosas a la vez.” La diferencia es que hoy lo digo aún conservando paz en mi corazón y hasta con emoción. “¡De eso se trata la vida!” me respondo yo misma. La evolución es la naturaleza de nuestro espíritu, y esta experiencia física es el medio que hemos escogido para avanzar en nuestra natural evolución.

La historia de Mr. Charming

Hace no muchos meses atrás, me empecé a hacer muy consciente de los roles que las distintas personas que nos topamos en el camino, tienen para con nuestras vidas. La tan nombrada por mí “ley del espejo”, pasó de solamente ser entendida mentalmente a ser interiorizada e incorporada energéticamente. Le di click a ese botón cuando hace unos meses me vi nuevamente involucrada en una relación en la cual no me sentía feliz y al contrario me robaba mucha energía de forma silenciosa.

El sujeto no era intenso, ni cansón, ni controlador; al contrario, era todo un Mr. Charming (Señor Encantador), pero volvía a ponerme de cara a mi creencia limitante ya identificada sobre a la energía masculina, y esa es la de: él no me quiere. Pero no sólo eso; la situación con Mr. Charming me hacía enfrentarme una vez más a mi patrón de reacción de: pues no me importa; quién dijo que necesito a un hombre!. Traducción: con indiferencia total voy poniendo mi cara de jugadora de póker (cara de aquí no pasó nada) y como decimos en mi tierra, me abro como el paraguas (es decir, me voy).

En mi percepción, Mr. Charming, un hombre dedicado a sus negocios, con metas y sueños grandes, vivía dedicado tanto a sus proyectos que no tenía tiempo para mí. Durante el fin de semana, de pronto Mr. Charming se reportaba para hacer algo juntos, pero durante la semana no tenía forma de saber si aún seguía con vida.

Mi creencia limitante

Mi ya identificada creencia limitante que dice que “la energía masculina no me quiere” la creé de forma inconsciente muchos años atrás cuando aún era una niña muy pequeña. Aquí les cuento la historia:

Cuando nace mi primera hermana a mis casi 4 años de edad, podía percibir la notoria química entre mi papá y ella (yo tenía más química con mi mamá). Pero no fue hasta unos añitos después cuando mi hermanita y yo ya teníamos edad para pelearnos, que mi ego empezó a cobrar vida propia. Mi mente de niña siempre encontraba a mi hermanita como la culpable de haber iniciado la pelea; pero por algún motivo, mi papá nunca entendía mi punto de vista y terminaba regañándome y castigándome a mi. Y adivinen qué! así empezó a aparecer el ego herido. Esa mente de niña empezó a conocer el ego, y el ego le decía: él no te ama.

Fui creciendo y por circunstancias naturales como la de ser la hija mayor, recibí mucha exigencia por parte de mis padres, ambos. Pero cuando venía específicamente de mi papá, volvía a nacer en mí ese dolor profundo de no amor y no respaldo por parte de quien representaba mi primera figura masculina en el mundo. Sentimiento al cual empecé a acostumbrarme y a reaccionar con indiferencia a lo largo de mi vida. Durante años me hice creer que no lo necesitaba. Y fue así como sin darme cuenta empecé a crearme una realidad  desde esa creencia que me decía “tu papá no te quiere“. Traducción en términos de energía y universo: “la energía masculina no te respalda”.

Retomemos la historia de Mr. Charming.

Increíblemente estuve saliendo con él en medio de esa incomodidad auto-impuesta por 3 meses. Pero esta vez ya mucho más consciente de la ley del espejo y con tanto trabajo de conciencia, decidí pasarme de personaje de víctima a ser la game-changer (la que cambia las reglas del juego). La vida estaba sacando a la luz y poniendo ante mis ojos nuevamente, el dolor y las creencias limitantes que guardaba en la oscuridad de mi corazón y de mi mente.

Estuve divagando 3 meses en esa relación entre el miedo a quedarme sola de por vida, la mentira de “pero puede que este sí sea el indicado” y las ganas de descubrir lo que la vida me estaba diciendo. Y fue para los días previos a mi cumpleaños cuando me decidí darle fin a toda la situación.

Darle fin significaba actuar en contra de mis miedos. Mis miedos decían:

  • No seas tan exigente; nadie se va a acomodar a todos tus requerimientos
  • Mejor eso a estar desprogramada y sola los fines de semana
  • Si no te acoplas a lo que llega a ti, te vas a quedar sola de por vida
  • Ya estas tocando los 30, más te vale que te organices
  • Es un buen partido; al contrario agradece que está dedicado a su trabajo y no a otras mujeres
  • Y la lista pudiese continuar…

Ya aprendiendo a identificar la voz de mi ego a través de mis miedos, decidí consultarlo con mi corazón el cual sólo lograba sentir paz cuando le nombraba el escenario de acabar con esa relación. Y fue justo el día de mi cumpleaños cuando en vez de adoptar indiferencia y desaparecer, me hice el regalo de hablar con él desde mi corazón y decirle que realmente no me sentía cómoda con la forma como se estaba llevando la relación y por ende prefería que ambos siguiéramos nuestros caminos por aparte. ¡Qué día tan liberador! y qué buena forma de empezar una nueva vuelta al sol dándole un mensaje diferente al universo.

La ley del espejo me ha dicho que todas las personas que llegan a mi vida están reflejando en plano físico, una o varias partes lo que está guardado en mis planos energéticos.

  • Mr. Charming me mostró una vez más el vínculo roto con la energía masculina del universo, lo que ha conllevado a acercarme más a mi padre y empezar a enviarle amor y gratitud a diario.
  • Mr. Charming me permitió identificar las creencias limitantes  detrás de mis miedos como mujer; de tal forma que ya identificadas pudiera empezar a formularme nuevas creencias que sí me respalden apoyen en mi proceso evolutivo.
  • La relación con Mr. Charming me hizo darme cuenta de cuán poquito me estaba amando al someterme a tanto aguante
  • Con Mr. Charming también pude ver el reflejo de esa joven emprendedora energéticamente enfocada en sus proyectos; tanto que no ha dado cabida energética a ningún otro asunto, ni siquiera una relación de pareja.

¿Y tú? ¿Tendrás algún Mr. Charming dándote lecciones, o tal vez un jefe, una hermana, o una ex-mejor amiga? Comparte tus historias aquí en la caja de comentarios.

Con amor,

Andrea

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