22 Feb

Diario de una mujer inconforme con su cuerpo | Parte 1

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Diario de una mujer inconforme con su cuerpo

mujer inconforme con su cuerpo

Me causa impresión cómo durante años he operado tan inertemente bajo ciertas creencias y perspectivas pero nunca antes me había detenido a preguntarme qué significaban para mí. Hasta que llegó el día en que empecé a preguntarme unas cuántas y me di cuenta que mis creencias y perspectivas no eran más que retazos de percepciones de lo que vi o aprendí de mi familia, de mi entorno, y de la industria.

Si algo me quitaba la paz y la armonía aún siendo Coach Espiritual, era la aceptación de mi propia imagen, mi propia percepción de belleza; de lo que significaba ser bonito o no serlo. Quienes me conocen de cerca, saben que mantenerme delgada y en un “peso saludable” según los estándares siempre fue uno de los temas que me “dio duro”. Durante mi adolescencia mi pasatiempo era hacer dietas, y luego siendo adulta, pasé de hacer dietas a ser Coach Nutricional y entonces justificar mi silenciosa y obsesiva relación con la comida a punta de términos profesionales.

De hecho, el aceptar a voz pública mi inseguridad sobre mi imagen personal, se lo debo a un personaje quien sin saberlo me hizo el favor de enfrentarme a este miedo y empezar a darle fin consciente. Le pondré un pseudónimo para darle su merecido y sobresaliente lugar en la historia [jajajaja]; si leyeron la historia de Mr. Charming sabrán por qué la risa. Pero este ya no es Mr. Charming, este es el surfer.

Para resumir la historia:

El surfer; un ejemplar de cuerpo fornido, rizos castaños, ojos verdosos y piel bronceada de tanto surfear, me dio la oportunidad de sentirme usada sexualmente.

Aclaro antes de que se creen malentendidos aquí:

Él no abusó de mí, él no es una mala persona ni lo estoy juzgando; es simplemente un hombre que con su presencia me dio una gran escuela. Todo esto es mi percepción, es como lo viví yo, es mi proceso y mi trabajo de consciencia. Él ni se enteró de todo esto, y mientras tanto, yo sólo le deseo salud para que siga surfeando sus olas.

Sigo resumiendo la historia:
Por la forma como estábamos llevando la relación, empecé a sentirme muy incómoda. Sentía que el surfer no me estaba valorando como mujer, que sólo quería sexo y que por ratos montaba el teatro de que yo le importaba como algo más. El reto para mí era que me gustaba tanto físicamente, que con sólo verlo caía redondita nuevamente a sus pies.

No salí mucho con él; me comprometí conmigo misma a vivir la relación con consciencia y sólo un par de meses bastaron para entender lo que esta nueva persona venía a mostrarme. Cada vez que regresaba a casa después de haber estado con él, me preguntaba por qué seguía con eso en vez de pararlo. Todas las veces me prometía a mi misma que lo iba a detener, pero volvía y caía en la próxima.

Un día cualquiera viendo una conferencia de Enric Corbera, le escuché decir que cuando nos molesta algo que hace o deja de hacer alguien, es porque internamente hemos renunciado a eso para con nosotros mismos.

Esas frases quedaron retumbando en mis oídos.

Yo me sentía como el objeto sexual del surfer, yo me sentía como su objeto de compañía; yo estaba molesta porque el surfer no me estaba valorando como yo quería, él no estaba viendo el valor de la gran mujer que tenía a su lado y … ¿saben por qué? Porque yo misma había renunciado a ver mi propio valor como mujer; yo misma me minimicé por años a sólo sentirme bella por cómo lucía mi cuerpo. Yo misma me había estado tratando como objeto sexual durante casi toda mi vida; asignándome el valor según mi belleza física.

Por mucho años de mi vida, me sometí a dietas restrictivas y me obligué a ir al gimnasio, sólo para verme delgada y atractiva ante los demás. Para ser bella y parecerme al patrón de belleza que todos imploraban públicamente. Por años me alisé el cabello y perdí mi identidad. Yo no estoy diciendo que cuidar el cuerpo o la salud esté mal, mucho menos que hacer un cambio de look esté mal. Lo que no está bien es hacerlo para encajar en un patrón e inconscientemente buscar validación en los demás.

¿Quién dijo que ser delgado es sinónimo de belleza?

Si tu caso ha sido opuesto al mío, es decir, si has luchado toda la vida por ganar peso pues te consideras muy delgada, entonces reemplaza los términos relacionados a delgadez con los términos que se ajusten a tu caso.

Si piensas que para ser bella hay que ser delgada, seguramente alguna vez escuchaste comentarios como:

  • “No comas tanto que te vas a engordar”
  • “Cuida tu boca para que te veas bonita”
  • “Lo que comes en privado, lo usas en público”.
  • “¡Cuánto peso has perdido! Qué linda te ves”
  • “¿Por qué te engordaste tanto? ¿Ya empezaste la dieta?”
  • “Hasta que Fulanita no pierda peso, no va a encontrar un enamorado”
  • “Tiene una cara muy linda pero es como gordita”

¿Sabes qué tienen en común esos comentarios?

Que todos asocian un cierto tipo de cuerpo con belleza, aprobación, amor y éxito. Al mismo tiempo que de forma implícita dicen que todo lo que esté fuera de este estándar es sinónimo de fealdad, rechazo, fracaso y soledad. Todas esos comentarios “casuales” que podemos escuchar e incluso repetir, se convierten en creencias, en este caso limitantes. Creencias que empezarán a definir nuestra realidad y la forma cómo nos relacionamos con el mundo exterior.

Hace un par de semanas me encontraba hablando con una persona quien me hizo una sugerencia sobre empezar a involucrar temas de belleza y moda en mi canal de YouTube. Todo con el fin de ofrecer soluciones integrales para las mujeres —las cuales son la mayoría de la audiencia—, también para tener más visitas, más suscriptores, mayores ingresos monetarios y ganar más popularidad.
La persona lo hizo con las mejores intenciones desde su punto de vista de mercader digital y estoy agradecida con sus observaciones. Aún así, fue para mí muy fácil el decir NO a su recomendación porque como mujer he vivido en carne propia lo difícil de cumplir con los estándares de belleza impuestos por la sociedad. Estándares que más que difíciles, son irreales.

Irreales porque nos limitan a percibir la belleza como algo determinado por el cuerpo físico. Irreales porque nos exigen parecernos a ciertos patrones, olvidando que cada cuerpo posee una constitución totalmente diferente a cualquier otro; es como tratar de meter un pie talla 38 en un zapato talla 36. Irreales por lo fluctuantes que han sido los estándares de belleza en la historia, lo cual quiere decir que no hay un patrón válido para siempre.

Cuando empecé a trabajar conscientemente los miedos respecto a mi imagen personal, me di cuenta de varias cosas importante, por ejemplo:

  1. Que según la aprobación recibida por los demás hacia mi belleza, es que yo podía sentirme feliz, o no. Pero que aún cuando me dijeran lo bonita que me veía mil veces, yo aún no me sentía bonita.
  2. Que la aprobación que estaba buscando en los demás, nunca iba a ser suficiente pues todo lo que estaba necesitando desde el comienzo era la aprobación mía.
  3. Que estaba tomando el camino más difícil, pues mi cuerpo tiene una constitución diferente y no importa cuánto hiciese, nunca iba a llegar a parecerme al cuerpo de alguien más. Y que el camino más fácil y pacífico, era el de aceptarlo y amarlo en su forma de ser única.
  4. Que las mujeres que consideramos más bellas, aún en silencio no se sienten lo suficientemente bellas, y realmente no son felices. Y sospecho que no están disfrutando de la vida con todos sus placeres, como todos merecemos (y no me refiero únicamente a la comida).
  5. Que todas las mujeres hemos estado compitiendo entre nosotras mismas sin sentido. Pues al fin y al cabo todas estamos en la misma lucha interna de “vernos bonitas y confiadas ante los demás, pero en silencio sufrimos de miedo e inseguridad”.
  6. Por años cubrí mis inseguridades ante los demás para no ser juzgada como insegura, y los demás las han cubierto también, para no verse inseguros ante mí.
  7. Que aunque mi cuerpo nunca ha sido como los cánones de belleza, siempre he estado rodeada de pretendientes, enamorados, hombres (y hasta mujeres) atraídos por mi belleza.

Entonces me pregunto: ¿qué es en realidad la belleza?

A esa pregunta le dedicaré un artículo más. Mientras tanto les cuento que el surfer me ayudó a liberarme de una gran carga. Nunca antes me había sentido tan hermosa; nunca antes me había sentido apropiada de mi cuerpo y su belleza única. Y cuando el ego intenta opinar y lanzar un comentario destructivo cuando me miro al espejo, se me ha hecho mucho mas fácil decirle que ya no lo necesito, que mi cuerpo es realmente bello tal y como es. Ahora ya no sólo me lo digo; ahora me lo creo, estoy convencida, lo siento fuerte en mi corazón y estoy agradecida por este cuerpo fuerte y maravilloso que me ha permitido hacer tanto, en esta experiencia como Andrea Roa.

Este trabajo de aceptar mi cuerpo, no es algo nuevo para mí; me ha costado compromiso por meses, trabajo interior diario, compasión a mi misma, intención de transformación diaria, y aceptar unos cuantos personajes inusuales como el surfer, quien sin duda contribuyó a mi trabajo interior. Ya te contaré más de todo este proceso en un próximo artículo. Mientras tanto déjame saber si te identificas con esta situación y qué emociones ha despertado esto en ti!

Con amor,

Andrea

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